La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica degenerativa desmielinizante del sistema nervioso. Un número importante de los afectados por esclerosis múltiple necesita una silla de ruedas para desarrollar una vida lo más normalizada posible.

Por lo tanto, basándonos en la característica que le confiere ser una enfermedad progresiva, la elección de una silla de ruedas deberá ser más cuidadosa que de costumbre, al tener que valorar más detalladamente aspectos como el económico (adquisición de un única silla de ruedas a lo largo de la enfermedad, al tratarse de una enfermedad con un curso fluctuante, el propio diseño de la silla nos tendrá que permitir adaptaciones para su adecuación), psicológico (efecto depresivo que supondría cambiar de silla de ruedas, reflejando la progresión de la enfermedad) y físico (aspectos a valorar como la correcta postura, disminución de la espasticidad,..) que pudieran perjudicar al ciudadano en el transcurso de la enfermedad.

Inicialmente una silla de ruedas podría ser requerida para un uso intermitente, con la finalidad de mantener la funcionalidad e independencia durante el periodo de tiempo en el que aún conserva el balance muscular y la capacidad de deambular, pero la afectación o la conservación de energía ya no es la idónea para mantener un ritmo de actividad sin que aparezca fatiga y patrones incorrectos de la marcha. Posteriormente, el ciudadano podría requerir una silla de ruedas permanente, uso durante todo el día.

Aquí es donde recae el verdadero peso de este artículo, la importancia de una BUENA prescripción de la silla de ruedas desde un principio, ya que la adquisición de una NUEVA silla de ruedas supondría:

  • Coste económico inneccesario: Lo ideal es poder incorporar suplementos (respaldos, cojines…) y adaptaciones a la silla durante el curso de la enfermedad, influyendo de forma positiva en el tratamiento rehabilitador (inmediatez de la incorporación de nuevos dispositivos frente a la lentitud de prescribir una nueva silla de ruedas), en aspectos como hábitos posturales, prevención de úlceras por presión,…
  • Aspecto psicológico: Un cambio de silla supone, a “ojos” del ciudadano, el reflejo físico de la progresión de la enfermedad y todo lo que ello podría llevar consigo (depresión, ansiedad, baja autoestima, bajo rendimiento en el tratamiento rehabilitador…). Seguir con la misma silla de ruedas sería una estrategia para mantener estables los niveles de ánimo necesarios para hacer frente a la Esclerosis Múltiple.

La prescripción adecuada de una silla de ruedas debe atenerse a 7 fases para conseguir unos resultados idóneos, eficientes y sin errores:

  1. PETICIÓN. Puede ser por parte del paciente, que demande el servicio de una silla de ruedas para mantener su autonomía, o bien, por parte de algún profesional sanitario (Terapeuta Ocupacional, Fisioterapeuta, Médico Rehabilitador…) y/o Asistente Personal/Familiar, que a través de la observación de las limitaciones y de las necesidades del ciudadano ven necesaria la adquisición de la silla de ruedas.
  2. VALORACIÓN. En relación al estado del ciudadano con Esclerosis Múltiple, todos aquellos síntomas o características que nos puedan dar información relevante para la elección de una correcta silla de ruedas: espasticidad, poca fuerza en Miembros Superiores, hipotonía a nivel de tronco, postura asimétrica, fatiga,…
  3. IDENTIFICACIÓN DE OBJETIVOS Y LIMITACIONES. Determinarán en gran parte qué silla de ruedas puede ser la más apropiada para el paciente.
  4. CRITERIOS DE PREESCRIPCIÓN DE SILLA DE RUEDAS. Además de ser necesario tomar las medidas propias del ciudadano, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:
    1.  Adecuación del usuario: Tiene que estar adaptada a la capacidad funcional y a sus dimensiones:
      • Valorar la capacidad funcional de Miembros Superiores y de Miembros Inferiores (limitación articular, pérdida de fuerza, falta de control de movimientos, deformidades, funcionalidad de la mano o espasticidad.
      • Valorar si existe buen control de tronco o deformidades.
      • Valorar si existe buen control cefálico.
      • Valorar la capacidad cognitiva: si hay buena orientación espacial.
      • Valorar problemas visuales.
      • Valorar la capacidad para transferirse.
      • Valorar el estado de la piel.
      • Medición de las dimensiones necesarias:
        • Holgura del asiento – cadera: 2,5 cm.
        • Borde delantero del asiento – hueco poplíteo: 3-5cm.
        • Escápula – final del asiento: 2,5 cm.
        • Ángulo del brazo – antebrazo: 120º.
        • Altura del reposabrazos – codo: 2cm.
        • Distancia del reposapiés – suelo: 5 cm mínimo (para que no choque los bordillos es recomendable de 10-13 cm).
    2.  Adecuación al uso: Debe elegirse una silla adecuada al tipo de vida que desarrolla la persona, tiene que estar preparada para las actividades que realiza, su profesión, aficiones,…
    3. Adecuación al entorno: Hay que tener en cuenta los espacios por los que se va a mover, los lugares de uso.
    4. Otros aspectos a tener en cuenta:
      • Debe ser segura, estable y debe soportar bien el peso de la persona, y no presentar ningún saliente que le pueda dañar, su ropa o al Asistente Personal/familiar/profesional.
      • Debe ser confortable y cómoda; esto es importante sobre todo para aquellos que deban permanecer en la silla durante mucho tiempo.
      • Deber existir una buena relación calidad-precio. Debe estar dentro de las posibilidades económicas de la persona, sin ir en prejuicio de la calidad y de las prestaciones de la silla.
      • Debe ser estéticamente agradable. Un diseño atractivo va a mejorar la aceptación de la silla de ruedas.
      • Debe ser fácil de plegar, transportar, regular, conducir, limpiar y mantener.
  5. ESTABLECIMIENTO DE LAS CARACTERÍSTICAS REQUERIDAS EN LA SILLA DE RUEDAS.
    • Una silla de ruedas nos permite adaptarla al usuario mediante una serie de accesorios para conseguir una correcta sedestación, proporcionando: estabilidad pélvica y una buena alineación de la columna vertebral, mantener un buen equilibrio, favorecer la función respiratoria, facilitar la propulsión de la misma y prevenir las úlceras por presión en usos continuados.
    • Hay numerosas adaptaciones y accesorios que se pueden instalar sobre los diferentes componentes de la silla (asiento, respaldo, reposabrazos, reposapiés, chasis, ruedas, aros propulsores y frenos). Sin embargo, la prescripción de cualquiera de ellas debe atender a las necesidades del ciudadano para mantener una correcta postura y promover su autonomía, por lo que deberá ser competencia de un profesional sanitario experto en esta materia, el Terapeuta Ocupacional.
  6. PRUEBA Y DELIBERACIÓN. Observación en la práctica, en un entorno normalizado si es posible, de la validez de la silla de ruedas para el ciudadano con Esclerosis Múltiple.
  7. REVISIÓN DE TODO EL PROCESO. Sería recomendable una valoración al terminar el proceso de prescripción y otra anualmente para ver la situación de la persona y comprobar que la silla sigue siendo la adecuada o necesita de nuevas adaptaciones.

CONCLUSIONES

Puntualizar que, una minuciosa selección de la silla de ruedas, asegura que ésta va a resultar útil para el ciudadano con Esclerosis Múltiple y/o para el profesional sanitario/familiar/Asistente Personal en el día a día y en el tratamiento rehabilitador, lo que se va a traducir en una mejora de la calidad de vida para todos y un acercamiento a lo que promueve la Filosofía de Vida Independiente, el deseo y el derecho de las personas a controlar su propia vida y a vivirla con la dignidad que conlleva estar en igualdad de oportunidades con el resto de la ciudadanía.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Poveda-Puente R., Lafuente R., Sánchez-Lacuesta J., Románach J. (1998) Manual del usuario de silla de ruedas. Instituto de Biomecánica de Valencia
  • Rosalind Ham, Pastsy Aldersea, David Potter. (1998) Wheelchair Users and Psotural Seating. A Cinical Approach. Churchill Livingstone
  • Sánchez A., Lozano R. (2003). Terapia Ocupacional y Esclerosis Múltiple. Ejercicios y Consejos Prácticos. Schering España.- Álvarez J., Arbizu T., Arroyo R., Montalbán X. (2002) ¿Esclerosis Múltiple? 100 preguntas más frecuentes. Editores Médicos, S.A.

 

Víctor Manuel Loro Rubio

Terapeuta Ocupacional

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