¿Vivir en la urbe o en el pueblo?

Hay mucha población mayor tanto en el ámbito rural como urbano y también un número importante de personas mayores que pasan épocas del año en la ciudad y otras en el pueblo. Por ello, vamos a analizar los posibles puntos que influyen a la hora de elegir residir en uno u otro lugar.

1.- A nivel demográfico: En el ámbito rural, la tasa de envejecimiento supera el 30%. Que haya poca población en edad de trabajar, hace que cada vez haya menos profesores, médicos o empresarios, lo que afecta directamente a los servicios y recursos que se prestan.

2.- En aspectos geográficos, la centralización de los servicios médicos, jurídicos, comerciales…en la localidad más grande, obliga a las personas que residen en localidades próximas a desplazarse y depender del transporte público, ya que muchas personas mayores no conducen.

3.- Respecto a la solidaridad ciudadana, en las zonas rurales se conoce prácticamente todo el mundo, no así en las ciudades y más aún cuanto más grandes son. El hecho de conocerse, saber las dificultades o situaciones concretas de las personas mayores más vulnerables, hace que sus vecinos estén más pendientes, preocupados y se ofrezcan para ayudar en tareas como hacer la compra, acompañar al médico o simplemente ir al domicilio a comprobar que se encuentra bien.

4.- En cuanto al ritmo de vida: en las ciudades la vida es más frenética, ruido, aglomeraciones, estrés. Esto puede afectar a la calidad de vida de la persona mayor.

Por el contrario, en los pueblos hay más tranquilidad, silencio, ausencia de atascos….

5.- La vivienda: La mayor parte de las viviendas del ámbito rural son casas unifamiliares, casi siempre con más de una planta. Cuando la persona mayor comienza a tener limitaciones de movilidad, se ven obligados a hacer una importante redistribución por las numerosas barreras arquitectónicas. En las ciudades, los pisos suele ser más sencillo adaptarlos, aunque a día de hoy hay multitud de pisos antiguos, donde reside gente mayor, que carecen de ascensor. Esto aísla a muchas personas de movilidad reducida y en muchos casos les obliga a abandonar su vivienda e institucionalizarse.

6.- Por último, la vida cultural. Las ciudades tienen un amplio abanico de actividades a elegir, cines, teatros, museos, cursos dirigidos a la población mayor.

La oferta cultural en las zonas rurales es mucho inferior y menos variado, aunque los ayuntamientos tratan de ofertas actividades, dentro de los recursos de los que disponen.

Analizados estos puntos, ¿dónde te gustaría vivir tras tu jubilación? ¿Quieres disfrutar de la naturaleza y la tranquilidad que te ofrece el pueblo o por el contrario, prefieres disponer de más servicios, actividades y el bullicio que te ofrece la ciudad? ¿Quizá ambas?

Natalia Martínez
Trabajadora Social

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