El próximo día 16 de Marzo se celebra el Día Mundial del Sueño. Por este motivo, en el artículo de hoy, queremos detenernos en la calidad del sueño de nuestros mayores.

El sueño en los mayores

 

Una buena calidad del sueño en las personas mayores es directamente proporcional a una buena calidad de vida, muy importante para prevenir no sólo el cansancio durante el día, sino: dolores de cabeza, contracturas musculares, capacidad de atención, disminución de la ansiedad,…
Las personas mayores, tengan o no alguna patología diagnosticada, pasan mucho más tiempo en la cama, pero menos de ese tiempo durmiendo, ya que tardan más tiempo en conciliar el sueño, presentan más despertares durante el sueño y con periodos de vigilia más prolongados. Podríamos decir que el sueño de los mayores es más “frágil”, con independencia si sufren o no alguna patología específica.
Por lo tanto, separando los problemas comunes asociados a la edad, podemos identificar 3 grandes trastornos del sueño en las personas mayores: insomnio, alteraciones del ritmo circadiano y el síndrome de Apnea-Hipopnea.

 

Trastornos del sueño en los mayores

 

INSOMNIO: el problema más frecuente y suele ser debido a factores como la depresión, problemas secundarios a la medicación, el alcohol, la pérdida de pareja, problemas respiratorios como el asma, la propia movilidad reducida e incluso, a la sensación subjetiva de mala salud.
ALTERACIONES DEL RITMO CIRCADIANO: debido a la necesidad de acostarse pronto, por una sensación de somnolencia importante, por lo que acaban despertándose temprano, con dificultad para volver a conciliar el sueño.
SÍNDROME DE APNEA-HIPOPNEA DEL SUEÑO: asociado a procesos propios del envejecimiento (aumento del colapso de las vías aéreas y estrechamiento de éstas, descenso de la respuesta de la musculatura faríngea, aumento de peso) y a la existencia de otras patologías como el hipotiroidismo.

 

¿qué podemos hacer para tener una mejor calidad del sueño?

 

  • Mantener un horario de sueño organizado, regularizar la hora de acostarse y levantarse.
  • Evitar dormir por el día, si acaso una siesta de media hora. Si duerme siesta, hágalo a la misma hora todos los días, o evitarla en lo posible.
  • Dormir lo necesario para sentirse saludable, no pasar un tiempo excesivo en la cama.
  • No ir a la cama sin sueño.
  • Crear un ambiente tranquilo y confortable.
  • La cena debe ser ligera, pero evitar acostarse con hambre.
  • Mantener un horario regular para comer, tomar medicamentos, aficiones y otras actividades. Todas ellas mantienen ajustado a la hora, nuestro reloj biológico interno.
  • Leer u otro ritual inductor del sueño. No beber mucho antes de acostarse.
  • Si no se puede conciliar el sueño después de 20 minutos, levantarse de la cama y realizar alguna actividad tranquila como leer o escuchar música.
  • Evitar estimulantes, alcohol y tabaco. Realizar ejercicio regular diario, no previo a acostarse.
  • Establecer algún ritual previo al sueño, que lo relaje. Por ejemplo darse un baño caliente, ingerir una comida liviana o 10 minutos de lectura.

 

VÍCTOR MANUEL LORO RUBIO

DIRECTOR-TERAPEUTA OCUPACIONAL

INNOVA ASISTENCIAL

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