Prevalencia e incidencia

Para entender la problemática y las repercusiones tanto sociales como económicas que suponen las caídas y, especialmente, las ocurridas en el hogar son suficiente dar una serie de cifras. Suponen la segunda causa principal de muerte por lesión entre los 65 y 84 años y la primera por lesión en edades superiores a los 85 años.

Estas cifras se agravan si además sólo 1 de cada 10 personas mayores informa a los servicios de salud de su caída. A pesar de que un número importante requieren de atención sanitaria. Como consecuencia de éstas demoras el incremento de institucionalización del anciano es diez veces mayor.

En el caso de las personas mayores, la prevención de caídas es imprescindible. Aunque al tratarse de un acontecimiento inesperado es difícil anticipar cuando se puede producir, estadísticamente, la estancia más peligrosa es el baño y los momentos de mayor riesgo son al levantarse y acostarse.

Tipos de caídas

Se han descrito tres tipos:

  1. OCASIONALES: Se da en personas mayores con un buen estado físico en el que ocurre una actividad de riesgo para su edad.
  2. INTERMITENTES: Son aquellas que se asocian a una enfermedad o derivadas por un tratamiento farmacológico.
  3. RECURRENTES: Están asociadas a una salud individual deteriorada con un irregular equilibrio.Se pueden encuadrar a aquellos individuos que reúnen una serie de características como de “alto riesgo”.

Situación de “Alto Riesgo” respecto a caídas

Personas mayores de 75 años Asociados a uno o más factores:

    • Alteración cognitiva
    • Alteración del equilibrio
    • Alteración de la marcha
    • Debilidad muscular
    • Empleo de medicación psicótropa
    • Empleo de cuatro o más medicamentos simultáneos

Intervenciones preventivas

Las medidas de prevención son múltiples, incluyendo el consejo asistido, la rehabilitación, el control de fármacos junto con el control del entorno físico.

Ante el riesgo de posibles caídas, el planteamiento del tratamiento de incluir diferentes técnicas: rehabilitación cognitiva, terapia ocupacional, fisioterapia y según sea o no necesario, farmacológico, quirúrgico y social.

Quién realiza las evaluaciones y por qué

Las evaluaciones de los hogares se emprenden por tres grupos distintos involucrados en las modificaciones:

  • Consumidores/ usuarios: propietarios, inquilinos, miembros de la familia y amigos.
  • Profesionales de la construcción: constructores, especialistas en reformas, encargados de mantenimiento, diseñadores de interiores, centros de atención de personas mayores y otras instituciones relacionadas.
  • Profesionales de geriatría y rehabilitación como terapeutas ocupacionales.

Consumidores/Usuarios

La evaluación inicial suele partir de los propios usuarios, ayudan a identificar los problemas específicos, como barreras o impedimentos, que perturban su actividad. Las personas mayores tienden a infravalorar las dificultades del entorno al no reconocer que sus habilidades no son las de antes.

También, en muchos casos, no saben que existen diversas posibles soluciones y prefieren cambiar su comportamiento en lugar de considerar hacer modificaciones en sus casas. Un buen ejemplo de esto es que, una vez que se asume que tienen dificultades para subir al dormitorio en la planta superior, deciden confinarse en el salón de la planta baja e incluso dormir en el sofá porque desconocen la existencia de elevadores de escalera que harían su vida más cómoda. Algunos ancianos han llegado hasta subir las escaleras gateando y bajarlas sentados escalón por escalón.

Asimismo, en vez de arriesgarse a una caída o afrontar que tienen dificultades para salir de la bañera, prefieren lavarse solo con una esponja.
Aunque la valoración del usuario es un primer paso excelente para descubrir los problemas y así poder recurrir a los profesionales de la construcción y a los terapeutas ocupacionales.

Constructores

Estos profesionales tienen mucha experiencia en la rehabilitación de viviendas Se centran en la evaluación de la construcción en sí, el diseño del espacio, componentes y maquinaria pero no valoran las habilidades funcionales per se.

Terapeuta ocupacional

Los terapeutas ocupacionales que llevan a cabo este tipo de evaluaciones se basan en su capacidad clínica, el conocimiento de las habilidades de los pacientes y su entorno para determinar soluciones a los problemas funcionales específicos. Tienden a centrarse en la capacidad funcional de la persona y su desarrollo ocupacional más que en el cálculo de las dimensiones más críticas del entorno. Como resultado de ello, sus informes suelen incluir la introducción de servicios determinados, cambios de estrategia en el desarrollo de las tareas y comportamientos asociados, uso de ayudas técnicas y la modificación del espacio a medida de las necesidades del cliente / paciente.

El recuerdo acerca de una caída es muy diferente según haya ocurrido el acontecimiento. Dependerá de si se ha producido en casa o en la calle, si vive solo o acompañado, si fue de forma casual o por atropello, si pudo o no levantarse por sí mismo ( la mitad de los ancianos necesita ayuda), si requirieron asistencia sanitaria o no y de su red social.

El síndrome post- caída se caracteriza por una perdida de autoestima psíquica y física que lleva a un miedo a caer, siempre presente. Conlleva ansiedad tanto en la persona como en los familiares e incluso en los propios profesionales. Esto provoca rechazo a salir y temor a someterse a la prueba de desplazarse por sí solo, incluso en el hogar. Poco a poco se va perdiendo movilidad hasta llegar al síndrome de inmovilidad. Todo este proceso acaba desembocando en la institucionalización.

Aspectos básico del “Consejo Asistido”

Es un protocolo diseñado de preguntas y propuestas del profesional referentes a la corrección de conductas o situaciones de riesgo:

    1. Se debe convertir en una actividad de la visita domiciliaria, incluyendo preguntas sobre temas de seguridad en los cuestionarios de evaluación, además de comprobaciones observacionales de la casa y medio ambiente.

Ejemplos de comprobaciones en el hogar del anciano:

Suelos:

      • ¿Vigila y mantiene los suelos limpios y sin que se acumulen objetos?
      • ¿Tiene las alfombras con sujeción antideslizante?
      • ¿Tiene las alfombras fijadas con tachuelas o autoadhesivos?

Iluminación:

      • ¿Tiene una lámpara al alcance de cada cama?
      • ¿Tiene luces de noche en trayectos que conducen de los dormitorios a los baños?

Baños:

      • ¿Tiene alfombrillas antideslizantes en los suelos del baño?
      • ¿Tiene agarraderas bien fijados encima de cada ducha?

Calzado:

  1. Evita el caminar en calcetines por casa y usa zapatillas bien ajustadas y que no se sueltan del pie?
  2. Instalación de detectores de detectores de humos en los domicilios debe ser algo prioritario
  3. Aconsejar a los ancianos o a sus cuidadores de:
    • Comprobar que la iluminación de cada habitación es adecuada.
    • Realizar despeje según las horas del día y noche de los reflejos en los suelos potencialmente deslumbrantes, por su peligro de crear confusión visual.
    • Retirar estructuras móviles del suelo, como alfombras, cables y pequeños objetos.
    • Instalar barandillas y asideros en las escaleras.
    • Instalar sistemas de control de la temperatura del agua caliente. (Cocina máximo 49 º C y baño máximo 38 º C.
  4. Comprobar periódicamente la agudeza visual y la capacidad auditiva a partir de los 65 años.
  5. Comprobar periódicamente la movilidad física, especialmente si tiene prescrito tratamiento con benzodiacepinas o andidepresivos, extremando las medidas de seguridad.
  6. En el caso de que no existan contraindicaciones médicas, es imprescindible el fomento de la participación en programas de ejercicio físico orientado a mantener la fuerza muscular, resistencia ósea, y mejorar movilidad, flexibilidad y equilibrio.
  7. En caso de mujeres, consultar la necesidad de tratamientos farmacológicos postmenopáusicos que prevengan fracturas derivadas de la osteoporosis.

Sergio Castilla Domínguez
Director Innova Asistencial

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