En primer lugar, presentar los tres conceptos sobre los que vamos a centrarnos en este artículo, conocidos por todos:

La enfermedad de ALZHEMER es una enfermedad degenerativa, la forma más común de demencia en las personas mayores, que afecta gravemente la capacidad de una persona de llevar a cabo sus actividades cotidianas, las ACTIVIDADES DE LA VIDA DIARIA (AVD). Las personas con enfermedad de Alzheimer pueden tener dificultades para recordar cosas que ocurrieron recientemente o los nombres de personas que conocen, pueden no reconocer a sus familiares o tener dificultades para hablar, leer o escribir. Pueden olvidar cómo cepillarse los dientes o peinarse el cabello. Más adelante, pueden volverse ansiosos o agresivos o deambular lejos de su casa. Finalmente, necesitan cuidados totales. Esto puede ser muy estresante para los familiares que deben encargarse de sus cuidados.

La relación que existe entre la enfermedad de Alzheimer, Actividades de la Vida Diaria (AVD) y ASISTENCIA PERSONAL,  y la puesta en práctica conjunta en el día a día es lo que nos va a dar el éxito en el tratamiento terapeútico y cuidado de los enfermos de Alzheimer.

Las AVD son actividades que tenemos que realizar un gran número de veces a lo largo del día. Si tuviéramos que concentrarnos en cada una de ellas, nos supondría un gran esfuerzo, por esto es que las convertimos en rutinas, en actividades automatizadas (uno de los ejemplos más claros es la conducción, una vez automatizada, somos capaces de prestar atención a los demás coches, señales, sin que ello repercuta en la ejecución propia del coche). Para poder hacer esta automatización ponemos en práctica un gran número de procesos de diferentes sistemas (cardiovascular, respiratorio, sentidos, musculoesquelético…)

En la Enfermedad de Alzheimer existe una afectación primaria neurológica que afecta también al resto de los sistemas, y es ahí donde tenemos que centrarnos durante la intervención terapeútica del EA, en el que el objetivo principal es conseguir la máxima autonomía en las AVD.

Aquí es donde cobra importancia la figura del ASISTENTE PERSONAL como herramienta facilitadora en la ASISTENCIA ACTIVA de las AVD, utilizando éstas a su vez como un ejercicio completo de técnicas de psicoestimulación (memoria semántica, categorización, agnosias, memoria automática, psicomotricidad) guiando/ayudando al ciudadano en la ejecución de las mismas. De esta manera, la degeneración provocada por la EA se produce de una forma más lenta y dilatada en el tiempo, conservando un mayor grado de autonomía y bienestar en el paciente y en su entorno familiar.
Les presento una seria de consejos para el abordaje de las AVD por parte del ASISTENTE PERSONAL, así como para el cuidador/familiar:

  • Mantener un horario constante de comidas e higiene, así como una misma secuencia de ejecución de las AVD.
  • Vigilar y poner especial cuidado en la regularidad del ciclo vigilia-sueño.
  • Mantener un entorno lo más estable, seguro, sencillo, facilitador y adapatado posible, tanto físico como familiar.
  • Facilitar el acceso a todos los recursos del hogar para el desempeño de las AVD en el hogar, a través de guías cromáticas, nominación de utensilios, alimentos…
  • Estimular la repetición de actividades cotidianas.
  • Ejercicios físicos básicos y cognitivos diarios.
  • Simplificación de AVD: ejecutar las actividades de autocuidado por fases, repitiendo verbalmente las instrucciones para llevarlas a cabo.
  • Estimular el habla y relaciones sociales con otros (vecinos, familiares,…).
  • Buscar actividades de ocio y tiempo libre más motivadoras y participativas para el enfermos, basándose en los intereses del ciudadano y en sus vivencias pasadas.
  • Mantener una orientación temporo-espacial constante (crear un calendario propio en el que sea el ciudadano con EA el que cambie los días, lectura y comentario del periódico/televisión..)
  • Y MUY IMPORTANTE: GUIARLE EN LA EJECUCIÓN DE TODAS LAS TAREAS, facilitarle herramientas, darle tiempo suficiente y animarle y felicitarle por ello, es todo un logro y una satisfacción valerse por sí mismo (FILOSOFÍA DE VIDA INDEPENDIENTE).

Por lo tanto, la conjugación de la enfermedad de Alzheimer, la Asistencia Personal y de las actividades de vida diaria (AVD)  supone, no sólo un enlentecimiento en la progresión de la enfermedad, sino un avance en el bienestar de la familia y del ciudadano con enfermedad de Alzheimer.

Victor Manuel Loro Rubio
Terapeuta Ocupacional

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