Las diferentes enfermedades y los síndromes geriátricos afectan en la forma de relacionarse de las personas mayores.

Patologías como las demencias o la depresión, la incontinencia urinaria, el miedo a caerse generan una limitación en las relaciones sociales de los mayores.

Es fundamental que en situaciones de dependencia exista un equilibrio entre lo que damos y recibimos en la relaciones sociales. Es muy importante facilitar la reciprocidad y encontrar situaciones en las que la persona mayor que es ayudad se sienta útil para los demás.

Está demostrado que la socialización en las personas mayores tiene efectos favorables en patologías como dolores articulares, control de las enfermedades crónicas, hipertensión arterial, diabetes, y la prevención de patologías de la esfera psico-social como la depresión, ansiedad o empeoramientos en los mismos.

La soledad, el aislamiento en el Mayor y el sentimiento de soledad.

 

Al igual que vivimos en sociedad, también envejecemos en sociedad, acompañados de amigos, pareja, familia, hijos, vecinos, compañeros de trabajo.

En la sociedad actual cada vez hay más personas mayores y son cada vez más longevas aunque a veces esto no va acompañado de una calidad de vida al menos aceptable.

La ausencia de vínculos pone en riesgo nuestra integración en la sociedad, llevando a una vulnerabilidad de inseguridad psíquica y física.

El aislamiento social es lo contrario a la integración social que se da cuando una persona es miembro de un grupo o pertenece a una comunidad de personas.

El asilamiento se refiere a la carencia de redes sociales, o lo que es lo mismo, cuando se tiene un bajo número de contactos con otras personas.

En la vejez hay que enfrentarse a situaciones vitales con cambios muy profundos que se pueden vivir con sentimientos de soledad o incluso llevarnos al aislamiento social.

Para evitar este sentimiento de soledad los mayores recurren sobre todo a la radio y la televisión, salen a pasear y a comprar, e incluso acuden a alguna asociación, realizan actividades culturales o practican deporte, otros rezan o van a cultos religiosos.

Es muy importante crear nuevos vínculos sociales y fortalecer los ya existentes. Las relaciones interpersonales previenen la dependencia, fomentan la autonomía personal y nos hacen más independientes.

Un ambiente social positivo que contemple la ayuda de amigos, compañeros, vecinos e incluso el voluntariado es fundamental para la consecución de un envejecimiento activo y saludable.

 

Ventaja de relacionarse:

  1. Animamos a hacer otras actividades
  2. Facilita el intercambio de experiencias, culturas e inquietudes
  3. Contribuye al desarrollo personal
  4. Nos libra de preocupaciones, angustias y miedos.
  5. Fortalece las raíces en los lugares en los que vivimos.

¿Cómo mejorar la sociabilización de los mayores? 

 

  1. Valoración previa: Conocer qué situación de sociabilidad tienen para valorar sus actividades y hábitos.
  2. Integrar e interacción: Integrar a los mayores en nuestros quehaceres y rutinas, estimulándolos a la conversación. No solo se sentirán más queridos, sino que les incrementará su nivel de autoestima
  3. Salir del núcleo familiar: Se debe fomentar las relaciones sobre todo entre las mujeres, que tienden a centrarse más que los hombres en el núcleo familiar y entre los más mayores.Cuando una persona mayor ha dejado de relacionarse con otras personas de su edad, hay que invitarles a que conozcan a gente.
  4. Rutinas saludables: Comprar el pan, ir al mercado, dar paseos diarios o acudir a alguna asociación o caso cultural para hacer actividades de ocio o educativas destinadas a ellos. Acompañarlos a visitar a algún familiar, relajarse en un parque, les ayudará a querer activar sus relaciones sociales.

 

 

Un envejecimiento activo requiere de dedicarle atención a las relaciones sociales, a la participación, al estilo de vida, al bienestar emocional afrontando de manera positiva los cambios vitales.

 

SERGIO CASTILLA DOMÍNGUEZ

TERAPEUTA OCUPACIONAL

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