En la vejez se resiente el sentido que invita a la ingesta de líquidos, esa señal que llega al cerebro cuando hay una ligera pérdida de agua y sales minerales en el organismo para alertar al cuerpo de la necesidad de beber, y no llegar a la deshidratación.

 

Para reponer las cantidades perdidas hay que ingerir 2 litros de agua al día.

 

La deshidratación en los mayores

 

En los adultos y mayores, los signos son malestar general, dolor de cabeza, cansancio, dificultad de concentración, confusión mental, orina concentrada y/o sequedad de la piel.

 

En el siguiente vídeo se detallan los signos más evidentes de deshidratación:

 

 

 

Los más mayores deben beber de forma frecuente líquidos, como agua, zumos, refrescos, tés e infusiones, sin olvidar que hay alimentos que son en un 90% o 99% agua, como las frutas y las hortalizas, que deben figurar en la nevera, o platos como las sopas frías y el gazpacho, excelentes en verano.

 

Ocho consejos para evitar la deshidratación en los mayores

 

  1. Beber debe ser un hábito aunque no tengan sed.beber agua
  2. Colocar una botella de agua de 1,5 litros en un lugar visible y bebérsela antes de finalizar el día.
  3. Ingerir 2 litros diarios y aún más si se realizan esfuerzos físicos y el clima es cálido o húmedo.
  4. Evitar perder líquidos en exceso. Para ello, es recomendable no exponerse al sol de forma innecesaria, no hacer ejercicio físico ni andar en horas centrales del día y vestir ropa fresca y poco ajustada para sudar menos.evitar ejercicio al sol
  5. Ofrecer agua, zumos y bebidas en abundancia y con frecuencia a ancianos y vigilar en especial cuando se está enfermo.
  6. No tomar, en la medida de lo posible, refrescos azucarados, porque provocan caries y obesidad.
  7. Evitar las bebidas con alcohol.
  8. Preguntar al médico y farmacéutico cómo hidratarse de forma correcta.

 

Fuente: ‘Guía de Hidratación y Salud’, del Observatorio de Hidratación y Salud (OHS)

 

Verdades y mentiras sobre la hidratación

 

  • “Sólo me puedo hidratar con agua”

¡FALSO! Las infusiones, los zumos o los refrescos son también una buena fuente de hidratación. Las bebidas refrescantes, por ejemplo, contienen más de un 99% de agua. Además de las bebidas, algunos alimentos como las frutas o las verduras tienen un alto contenido en agua.

 

  • “Es más fácil beber si las bebidas tienen sabor”

¡VERDADERO! Las bebidas con sabor facilitan la hidratación, ya que hacen más sencillo y apetecible beber. Tomar bebidas con sabor incrementa en un 32% la ingesta de líquido.

 

  • “Beber más de 2 litros al día es malo”

¡FALSO! Si bebemos más líquido del que el cuerpo necesita, el riñón elimina a través de la orina aquello que le sobra. De esta forma, los expertos recomiendan ingerir entre 2 y 2,5 litros al día, adaptando esta cantidad a las necesidades de cada persona en función del sexo, la edad o el nivel de actividad física que realice.

 

  • “Tomar distintas bebidas ayuda a beber lo necesario”

¡VERDADERO! Variar las bebidas que se toman a lo largo del día hace más divertido hidratarse. Las infusiones, los zumos o los refrescos son una buena fuente de hidratación. Estudios demuestran que el consumo de líquidos es un 50% mayor cuando se dispone de diversidad de bebidas.

 

  • “Las bebidas con cafeína no contribuyen a la hidratación”

¡FALSO! La cafeína es un alcaloide presente de manera natural en diversas plantas que forma parte de algunas bebidas como el café, el té o los refrescos de cola. Estas bebidas tienen una gran capacidad hidratante porque están compuestas en más de un 90% por agua.

 

  • “Es más fácil beber lo necesario si se toman pequeñas cantidades durante todo el día”

¡VERDADERO! Beber pequeñas cantidades a lo largo de todo el día puede ayudar a beber lo necesario. Igualmente, llevar a mano una botella de nuestra bebida favorita recuerda la necesidad de beber y facilita hacerlo poco a poco.

 

  • “Las bebidas con azúcares no hidratan”

FALSO Existen muchos alimentos y bebidas con alto contenido hídrico que además tienen azúcares y que contribuyen a una buena hidratación como las frutas, los zumos o los refrescos. Además, tienen un valor añadido ya que aportan energía, esencial en una época como el verano en la que el nivel de actividad se incrementa.

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