Las técnicas de ahorro energético muscular y simplificación del trabajo ayudan a las personas a realizar las tareas de su día a día a pesar de tener problemas físicos o de movilidad reducida.

Estas técnicas se utilizan para mejorar la funcionalidad en todas las actividades de la vida diaria, como pueden ser el aseo, la alimentación, compras, tareas domésticas, trabajo, ocio, etc.

Van a requerir un aprendizaje y una serie de modificaciones sencillas en los estilos de vida de las personas con el objetivo de mantenernos con vitalidad a lo largo de todo el día evitando llegar a la noche al límite de nuestras “pilas”.

 

1. Principios para la conservación de la energía muscular

 

Planificar con anticipación:

  • Reúna todos los objetos que vaya a necesitar antes de comenzar la tarea. Una buena planificación nos evitará dar “paseos extras”.
  • Reparta las tareas duras y ligeras a lo largo del día. Al principio del día solemos tener más energía que cuando termina, el objetivo es llegar al final del día con vitalidad y no al límite.

Siga su propio ritmo:

  • Lleve un ritmo constante y moderado. El suyo propio.
  • Planifique periodos de descanso de 5 –10 minutos cada hora de trabajo. Igual de importante es la actividad como los periodos de descanso.
  • Utilice como referencia el pulso y grado de disnea. Significa que si nos sentimos fatigados o con el pulso acelerado, ya nos hemos pasado del límite.

Evite cansarse:

  • Descanse lo suficiente. Ni más ni menos.
  • Evite las comidas fuertes. Principalmente si después tiene pensado realizar una actividad que le requiera un gran esfuerzo.
  • Evite realizar actividades durante la hora siguiente a las comidas. Principalmente en épocas de calor.
  • No espere a estar cansado para descansar. Si espera a estar cansado para descansar le resultará más difícil llegar al punto de equilibrio.

Realice la respiración pausada:

  • El lugar de estancia debe estar bien ventilado, ya que el humo o productos de limpieza pueden dificultar la respiración. Es prioritario para aquellas personas con problemas respiratorios.
  • La respiración profunda y tranquila es relajante. Utilícela en periodos de descanso.
  • No mantenga la respiración. El ritmo debe ser constante.

Actividades sentado:

  • Reducen la fatiga. Siempre que realice una actividad que requiera tiempo es preferible realizarla sentado.
  • Utilice un asiento estable para la ducha y el vestido. Principalmente si hay problemas de debilidad muscular o equilibrio.

Disminuya los movimientos de brazos:

  • Evite los movimientos por encima del hombro. Son más cansados.
  • Mantener los codos hacia abajo y lo más cerca posible del cuerpo. Dan estabilidad.
  • Apoye los codos sobre una superficie. Redice la fatiga.

Evite agacharse, estirarse, girarse, rotar:

  • En lugar de girarse mueva sus pies. Además evitará posibles caídas.
  • Utilice ayuda para alcanzar objetos. Como mangos extensibles o pequeñas escaleras

Postura correcta:

  • Una mala postura hace que el diafragma se pliegue. Esto conlleva a una respiración más dificultosa.

Utilice los principios ergonómicos:

  • Empuje o tire de los objetos en lugar de elevarlos. Facilita su movilización.
  • Colóquese cerca del objeto que va a mover. Nos cansaremos menos.
  • Inspire antes de levantar los objetos y espire durante la elevación. Evita lesiones musculares.

2. Métodos para la simplificación del trabajo

Determine si la actividad que quiere realizar es realmente necesaria y si es usted la persona indicada para hacerlo.Debemos saber cuando delegar ciertas tareas en personas más preparadas o con mejor condición física.

  • Descomponga la actividad en pasos más sencillos. Es posible que una actividad como limpiar la casa parezca una hazaña titánica en algunos momentos, es mejor distribuir tareas pequeñas como limpiar una habitación por día.
  • Determine cual es el mejor momento para hacer la actividad. Si siente que en algún momento del día tiene mayor energía aprovéchelo, pero sin llegar a la fatiga.
  • Elija cual es la forma más apropiada para la realización de las tareas aplicando las técnicas de conservación de energía. Una vez que ya conoce las estrategias sólo tiene que ponerla en práctica.

CONCLUSIONES

Con pequeñas modificaciones en nuestros hábitos de vida diarios podemos conseguir llegar al final del día con las suficientes energías como para no caer rendidos.

 

Sergio Castilla Domínguez

Director de Innova Asistencial

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