En conmemoración al Día Mundial del Autismo (2 de abril) y su concienciación, hoy queremos compartir con vosotros un aspecto de suma importancia para el correcto desarrollo de las personas autistas: su detección.

La detección temprana de este trastorno del neurodesarrollo es un factor clave para dar señales de mejoría en la fase de crecimiento del niño.

Autismo y su detección precoz

Aproximadamente, 1 de cada 64 niños en edad escolar pueden padecer autismo, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU.

La detección del Trastorno del Espectro Autista (TEA) suele darse de forma temprana, rondando los 3 años de edad.

Normalmente, los padres son quienes reaccionan ante comportamientos extraños en su hijo, en términos de relaciones interpersonales o de atención.

1 de cada 64 niños padece TEA en cierto grado.

Es posible que esta serie de comportamientos se den desde el nacimiento, aunque hay ocasiones donde el niño crece con normalidad y pierde esas capacidades con el paso del tiempo a lo largo del crecimiento temprano (entre los 0 y los 3 años, donde más se desarrolla la corteza cerebral).

La detección clínica del autismo

Normalmente, cuando los padres perciben ciertos comportamientos anómalos en su hijo y se plantean que pueda padecer TEA, probablemente la tenga.

Por eso mismo, lo más recomendable es acudir a un especialista cuanto antes para realizar una detección precoz del trastorno y proponer un tratamiento.

Una de las pruebas de más reconocimiento es el cuestionario MCHAT-R de detección del autismo en niños pequeños, que los profesionales clínicos usan para comprobar su actitud general y plantear un diagnóstico.

Aunque a día de hoy no hay tratamientos efectivos para prevenir el autismo, los investigadores aclaran que una detección precoz y una intervención a tiempo (contextos educativos, relación con especialistas…) se consigue mejoría.

Por eso mismo, el compromiso de los padres y la implicación de profesionales formados y acreditados en tratamiento de TEA es fundamental para que el niño se desarrolle correctamente.

Cómo detectar autismo en bebés

Los pediatras y expertos en educación infantil se enfrentan continuamente a cuestiones sobre cómo detectar autismo en bebés.

El objetivo, como decimos arriba, es dar una detección lo más temprana posible para garantizar un crecimiento adaptado.

Por lo general, las señales de alarma más habituales son:

  • Ausencia del balbuceo.
  • Lloro no regulado, ausencia y excesos por motivos no claros.
  • No señala objetivos.
  • Sin sonrisa social.
  • Regresión en actitudes como andar, hablar o agarrar cosas.

Detección del autismo en niños

Normalmente, los niños y niñas con TEA son diagnosticados antes de los 3 años por esas actitudes poco habituales.

Sin embargo, también puede darse el caso de que niños en edad preescolar (3 a 6 años) con autismo no diagnosticado.

La dificultad de diagnóstico es que este trastorno puede relacionarse y confundirse con otros, por lo que puede pasar por alto para los pediatras no especializados.

Por supuesto, la detección tardía del autismo provoca que el desarrollo intelectual del niño sea deficiente, y cuanto más tarde se haga este diagnóstico, menos medidas se podrán adoptar para realizar un cambio realmente significativo.

Grados de TEA o autismo

Tras la detección del autismo, cabe mencionar que es importante diagnosticar el grado. Es decir, la gravedad del trastorno.

Se establecieron tres grados, de más a menos profundo:

  • El Tastorno Autista de Grado 1 es el más acusado, así como el más diagnosticado. No porque sea el más común, sino porque se trata del más fácil de identificar.
  • El TEA de Grado 2, o regresivo, es aquel que aparece cuando el cerebro del niño se ha desarrollado pero se van detrayendo ciertas habilidades.
  • El autismo de Grado 3, también llamado de alto funcionamiento, es el más ligero. En cierto grado, el niño desarrolla sus aptitudes con normalidad. Por tanto, se trata del grado de TEA más difícil de diagnosticar.

En cualquier caso, el TEA es un trastorno identificable y cuya detección temprana y precoz es fundamental para que quienes lo padecen puedan desarrollarse mejor y crecer plenos y felices.

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