A la hora de cuidar y atender a una persona con problemas de movilidad, encamada o no, y que no colabore en las movilizaciones y transferencias, además de las técnicas de movilización que os comentábamos en otros artículos de nuestro blog (artículo movilizaciones pasivas), es necesario tener presente una serie de consideraciones para no sufrir, a lo largo del tiempo, lesiones y dolencias que van a impedir que sigáis trabajando o cuidando de vuestros familiares.

1.-Mantén la espalda recta.

Si inclinas o rotas la espalda, los músculos se tienen que poner a trabajar en unas condiciones de sobrecarga.

  • Diminuye el riesgo de sufrir hernias de disco.
  • Evita que se produzcan contracturas musculares.

espalda-recta

2.-Flexiona las rodillas.

  • Hace que aumentes la base de sustentación y consigas mayor equilibrio
  • La carga la realizas sobre la musculatura poderosa de la pierna, tendrás más fuerza para movilizar al usuario/familiar.

3.-Sujeta a la persona próxima al cuerpo.

No realices giros de tronco, sino bascula la cadera y pelvis para desplazar al usuario/familiar utilizando la inercia de tu propio cuerpo.

  • A mayor distancia – mayor fuerza necesaria
  • A menor distancia – menor fuerza necesaria

4.-Ten en cuenta la estabilidad y base de apoyo.

  • Si el centro de gravedad de la persona está dentro de tu base de apoyo conseguirás mayor equilibrio/estabilidad.
  • Disminuye riesgo de caídas de pacientes y personal.

(Una correcta higiene postural durante la movilización de pacientes NO impide las lesiones de espalda, las previene. Tienes que utilizar otra serie de técnicas y ayudas mecánicas en los casos de colaboración nula del usuario/familiar)

5.- Planifica antes de movilizar.

Estudia el entorno donde vamos a movilizar a la persona, es fundamental para que no te encuentres imprevistos una vez comenzada la movilización o transferencia.

  • Saber cómo y cuándo utilizar una técnica en concreto es esencial.
  • En ocasiones es mejor que uses una ayuda mecánica o que pidas ayuda a algún compañero.

6.- Usa los Puntos clave facilitadores del movimiento. (Método Bobath)

Los puntos clave permiten realizar una manipulación con relativo poco esfuerzo, porque facilitan patrones de movimientos normales, influyen en el tono postural. En definitiva, son agarres y contactos que te van a facilitar incorporar y mover sin necesidad de usar principalmente la fuerza. Están localizados en:

  • PCC (esternón/apéndice xifoides)
  • Pelvis.
  • Ambas cinturas escapulares.
  • Pies.
  • Manos.
  • La cabeza.

7.-Pide colaboración.

Aunque no siempre es posible, siempre tienes que pedir al usuario/familiar que te ayude o intente colaborar en el movimiento.

8.-Orienta al usuario.

Igual que en el punto anterior, aunque el usuario no colabore, siempre tienes que explicarle qué es lo que vamos a hacer y guiarle verbalmente durante todo el movimiento.

9.-Sin prisas.

Los movimientos deben ser continuos y constantes, hacerlo rápido te puede generar lesiones a ti mismo y caídas/miedo en el usuario/familiar.

10.-Cuidados de espalda.

Por último, algo lógico pero muy importante, tienes que mantenerte en un estado físico bueno, para soportar cargas de peso y movimientos inesperados que pueden provocar lesiones.

Todas las precauciones posibles son pocas, de TÚ SALUD depende la del usuario o familiar al que atiendes.

VÍCTOR MANUEL LORO RUBIO

DIRECTOR-TERAPEUTA OCUPACIONAL

INNOVA ASISTENCIAL

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